GaraAzkenak - Paperezkoa - English Edition  |  Le Journal |  Dokumentuak
EUS | ES | FR | ENG
 » PAPEREZKOA
  -Aurkibidea
  - EuskalHerria
- Jendartea
- Ekonomia
- Iritzia
- Mundua
- Kultura
- Kirolak
 » AZKENORDUA
 » ENGLISH EDITION
 » DOSIERRAK
 » DOKUMENTUAK
 » IRUDITAN
 » HEMEROTEKA
 » Produktuak
Gara > Idatzia > Jendartea 2006-04-01
Itsaso OIARZABAL | Sicóloga clínica del servicio sicológico de Cáritas Diocesana de Bilbo
«El gran dolor que acompaña a una persona ‘sin hogar’ no es la falta de techo, sino la soledad»
«Vivir en la calle: realidad e intervención con el colectivo ‘sin techo’» es el curso que durante dos fines de semana ha impartido la asociación Bolunta en la sede de Cáritas de la capital bilbaina. La sicóloga Itsaso Oiarzabal ha sido la encargada de exponer a los participantes el perfil, las características y las propuestas de intervención con un colectivo de plena actualidad.

El trágico incendio de una pensión social en el barrio bilbaino de San Francisco «visibilizó a los invisibles», como acierta a interpretar esta sicóloga de Cáritas. Un reciente informe del Eustat cifraba en 1.833 las personas catalogadas de «sin techo», es decir sin alojamiento, en la CAV.

­¿Cuáles eran los objetivos de este curso sobre los sin techo?

Dar a conocer la realidad de las personas sin techo, cuál es su perfil, características, y el tipo de intervención que se puede hacer o se hace. Dar a conocer los recursos que hay y cómo intervenir tanto educativa como sicológicamente. La mayoría de la gente que ha participado en el curso lo ha hecho por acercarse a este colectivo, porque era gente que hace voluntariado con otros colectivos. En total han acudido diez personas.

­¿Es un colectivo poco «gustoso» para los voluntarios?

Es un colectivo que se desconoce bastante, que es cierto que no atrae demasiado a quien quiere hacer voluntariado. Ves que apetece más, entre comillas, otro tipo de grupos con los que trabajar, de cooperación, infancia...

­¿Cómo se trabaja con este colectivo?

El planteamiento es no trabajar con medidas aisladas sino integradas. No se trata de ir y darles el bocadillo y el techo, sino a la vez hacer un trabajo personal con ellos, crear hábitos de higiene, de alimentación, de horarios es todo un proceso educativo. Hacer una reconstrucción de la persona.

­¿Y cómo hay que acercarse a esa persona?

Hay que acercarse a la persona sin invadir. Acercarte sin espantar. Se trata de hacer un trabajo con la persona y no para la persona, que es lo importante; no se trata de yo te voy a hacer, yo te voy a dar... de eso no.

­El reciente informe del Eustat hablaba de un aumento de inmigrantes entre los «sin techo», de un porcentaje del 20% con estudios superiores... ¿Coincide con el perfil que manejan?

Una cosa es lo cuantitativo y otra, hacer las lecturas. Por ejemplo, se destacaba el aumento de inmigrantes entre esos sin techo, una circunstancia que pienso que forma más parte de su proceso de integración, de personas que en un momento dado hacen uso de esos recursos para personas que están en la calle, pero como un proceso. Por contra, para el colectivo, digamos, nacional, es más un estado de vida para ellos, no un tránsito.

­La definición de «sin techo» no debe confundirse con la de pobreza, se decía en ese mismo documento. ¿Cómo debemos definirlo?

Ahora se maneja más el término «sin hogar», porque la cuestión es que estas personas no es que les falte un techo, un alimento o una cobertura física, sino que trasciende más allá, como es el estado en que se encuentra la persona, soledad, falta de apoyo, recursos personales... Porque con que le cubras el techo y la alimentación a una persona no solucionas esa vulnerabilidad que tiene. Quizá sea mucho decir, pero el principal problema de estas personas es la soledad; el gran dolor que acompaña a la persona sin techo es estar solo. Estar en la calle es duro, pero más duro es sentirse solo. Imaginemos que a una de estas personas la tienen que ingresar en el hospital... nadie le va a llevar un pijama, ni salir ningún familiar a preguntar al médico. O imaginemos a alguien que tiene una deuda económica, por muy pequeña que sea, y no tiene a nadie para pedirle ayuda. Al final, es gente que está en el borde mismo de la exclusión y según los apoyos que tenga, o caen para un lado o para el otro.

­Los que vemos en la calle durmiendo en una parada de autobús o el pórtico de una iglesia, ¿ésos son la punta visible del problema?

Esos son los más deteriorados, donde muchas veces subyace una enfermedad mental o problemas de adicciones, una falta de recursos personales que les impide incluso llegar a los recursos existentes. Aunque les digas que pueden hacer tales trámites para ir a dormir o comer, esa falta de recursos o el deterioro que ya tienen al final les impide llegar a los recursos.

­¿Es una situación de la que se sale o le atrapa a uno?

Por lo que conozco sí que hay personas para las que la calle es un tránsito, aquellos que tienen mayor fortaleza y se ayudan de los apoyos necesarios. Y hay otras, más frágiles, que son las que se quedan, a pesar de los apoyos, porque en el momento en que se les suelta vuelven otra vez al circuito.

­Parece difícil entender que una persona termine viviendo casi en la calle.

Un perfil que he visto bastante es el del típico hombre de mediana edad, al que de repente le falla el trabajo de toda la vida. No hay una presencia familiar, aumentan los problemas, no tiene mucha capacidad para enfrentarlo y se refugia quizá en el alcohol y acaba en la calle. O personas con problemas mentales, varones, que han vivido protegidos por la familia, y al faltar ésta, se ven en la calle. Al final es una falta de recursos personales para enfrentar una situación.

­Seguro que más de uno dirá que el que no trabaja es porque no quiere.

Es el gran error, la frase fácil. No todo el mundo tiene esa capacidad para trabajar o para adaptarse al mercado laboral tal y como está ahora, quizá por esa falta de organización personal. No es tan sencillo para esta gente.

­¿Qué ha destapado el trágico incendio de la pensión?

Me sugiere que se han hecho visibles los invisibles. Las personas sin hogar las vemos en la calle, pero no llaman demasiado la atención, no sabemos nada sobre ellas, y este suceso las ha hecho visibles, ha permitido que le gente se pregunte al menos quiénes son estas personas, cómo viven, qué necesidades tienen y mucha gente se sorprendería saber que puede cruzarse con personas en la calle y que son un «sin techo». Lo que llama la atención son las desgracias y hace que al final la gente, no sé si por morbo o qué, se pregunte qué pasa.

­¿Qué solución ve al problema de las pensiones o pisos alquilados a personas de la calle en situaciones muy precarias?

No sé cuál es la respuesta, porque sí que es cierto que hay gente que se está aprovechando de estas personas. La cuestión es que para tener derechos necesitas estar empadronado, ser de algún lugar y hay gente que se aprovecha de ello. Pero ¿y qué ocurre si la ley se aplica de un modo riguroso? Pues no sé tampoco lo que ocurriría. La verdad es que no sé cuál es la solución.

­¿Quién debe poner soluciones?

Es una labor de todos. La Administración tiene su papel importante, como lo tiene el campo sanitario, porque estas personas necesitan una coordinación estrecha entre el apoyo social y el sanitario, y es el gran vacío que existe. Muchas de estas personas requieren ambas atenciones. Pueden necesitar comer y dormir, pero también un seguimiento sanitario, sobre todo en problemas mentales. -


 
Inprimatu
...Albiste gehiago
Iritzia
Verificar las palabras con hechos reales
Euskal Herria
Bilbo espera hoy una marea de apoyos a una solución basada en la decisión y el acuerdo
Euskal Herria
Alliot-Marie sobre los presos:«Si hay voluntad real, se podrá hablar de todo»
Euskal Herria
«Que EPPK pase a ser tratado como agente político y activo»
Euskal Herria
«No nos consta que estes libre»
Euskal Herria
Prozesuari bultzada emateko baliatu nahi du Aberri Eguna Udalbiltzak
Mundua
Londres y Dublín trazan una hoja de ruta que sigue dejando el freno en manos del DUP
Kultura
«Akademian literaturaren ordezkariak egotea ona da, hizkuntza ‘probatzen’ delako»
Ekonomia
La temporalidad marca el 92,6% de los contratos en Hego Euskal Herria
  CopyrightGara | Kontaktua | Norgara | Publizitatea