Kliptown, el acuerdo que alumbr� el futuro
El sudafricano Yunnus Carrim no pudo estar ayer en Burlata para presentar la Carta de Libertad de su pa�s. Ante su ausencia forzada, Julen Arzuaga y Urko Aiartza fueron los encargados de dar a conocer el contenido de este documento, consensuado en 1955 entre m�s de 3.000 personas de muy diversa �ndole pol�tica, religiosa y social. Este fue el taller principal de Nazio Eztabaida.
Kliptown, 1955. Aquel a�o, en esta localidad cercana a Johannesburgo se firm� un importante documento que ha pasado a la historia reciente de Sud�frica. Pese a todos los obst�culos, medidas represivas y f�rreos controles policiales, el Congreso del Pueblo reuni� a 3.000 personas. En dos d�as, entre el 25 y de 26 de junio, consensuaron la Carta de la Libertad, un texto que llen� de contenido y significado conceptos como �libertad�, �liberaci�n nacional� o �autodeterminaci�n para el pueblo africano�, hasta ese momento un tanto abstractos. Por primera vez, los ciudadanos sudafricanos independientemente de su raza, sexo, posici�n social o religi�n se juntaron, hablaron, debatieron y acordaron una serie de valores sobre los que se deber�a asentar el futuro del pa�s. El esp�ritu que impregn� este documento estuvo muy presente en la jornada de ayer. En un principio, Yunnus Carrim, miembro de la Ejecutiva del Congreso Nacional Africano, iba a ser el encargado de explicar c�mo y en qu� contexto se gest� y qu� supuso para el desarrollo de Sud�frica. Pero las presiones espa�olas forzaron a aplazar el viaje y en su lugar intervinierion los abogados Urko Aiartza y Julen Arzuaga. La Carta de la Libertad, redactada en un clima de ilegalizaci�n y represi�n, supone un ejercicio pr�ctico de c�mo llegar a un acuerdo entre diferentes, un ejercicio, sin duda, aplicable a Euskal Herria. En 1950, cinco a�os antes de su elaboraci�n, se ilegaliz� el comunismo en Sud�frica. Seis a�os despu�s, el 5 de diciembre de 1956, arrestaron a 156 miembros de la Alianza de Congresos. Tras un proceso de cinco a�os, todos quedaron en libertad, pero para ese entonces el Gobierno ya hab�a ilegalizado al Congreso Nacional Africano (ANC por sus siglas en ingl�s) y otras organizaciones. La lucha por la �liberaci�n na- cional� entr� en una nueva fase. La ANC y la escisi�n surgida de este partido, el Congreso Panafricano, iniciaron una campa�a de boicot. Entre medio de estos acontecimientos, en junio de 1955, se realiz� la asamblea de Kliptown. El Gobierno utiliz� toda su artiller�a para presentar la Carta de la Libertad como un documento de corte comunista que lo �nico que pretend�a era impulsar la violencia. En un art�culo publicado en 1956 en el peri�dico del movimiento Congress Liberation, Nelson Mandela describi� de esta manera la reuni�n de Kliptown: �Ha sido la expresi�n m�s emotiva e impresionante que jam�s ha conocido nuestro pueblo, que ha demostrado su capacidad para superar cualquier obst�culo y que tiene la fuerza suficiente para hacer realidad el futuro que tanto ans�a. Alfred Hutchinson, que cubr�a este Congreso, escribi� un titular maravilloso; ��El nacimiento de un nuevo mundo��. Resume a la perfecci�n su importancia hist�rica�. �Por primera vez en la historia de Sud�frica, se han reunido las fuerzas pol�ticas al margen de su raza, ideolog�a y creencias religiosas para rechazar el racismo y sus consecuencias. Cada uno ha ex- puesto sus objetivos con el fin de consensuar un plan de acci�n unitario. La Carta es mucho m�s que una mera lista de reivindicaciones para lograr reformas democr�ticas. Es un texto revolucionario e imprescindible para derrotar al actual sistema pol�tico y econ�mico. Tampoco es el borrador de un proyecto socialista, sino un punto de encuentro entre clases y colectivos�, subray�. Tras recordar estas reflexiones de Mandela, Aiartza y Arzuaga expusieron el relato que hizo uno de los 3.000 participantes al cumplirse el 25 aniversario del Congreso. ��Qu� puedo decir de aquellos dos d�as en los que se constituy� el primer Parlamento de verdad de Sud�frica? Se puede comparar con un festival, pero nuestro trabajo era serio y la Polic�a secreta anduvo de un lado a otro tomando notas. Al segundo d�a, la asamblea amaneci� rodeada por un cord�n de polic�as y militares armados que anotaron el nombre y la direcci�n de cada uno de los participantes�, destac�. Pese a todo, el Congreso se hizo. �Al igual que otros tantos, tuve que conducir m�s de 1.500 kil�metros para llegar. Era impresionante ver a los compa�eros, algunos iban en coche, otros en autob�s e, incluso, a pie. Muchos iban con banderas de gran colorido y vestidos con el traje nacional, hab�a que estar elegante para la ocasi�n. En la campa en la que nos juntamos se pod�an ver banderas de toda Sud�frica. Otros, procedentes de las �reas rurales del pa�s, no llevaban nada ante el temor de posibles represalias policiales o por las medidas que pod�an adoptar sus jefes si se enteraban de que hab�an estado en Kliptown�, remarc�. No fue tarea f�cil organizar a esas 3.000 personas. La hora de comer constitu�a el reflejo m�s fiel de la diversidad de gentes que se hab�an dado cita. En funci�n de su religi�n, hab�a dos posibilidades: sopa con carne o sin ella. Para la Polic�a, sin embargo, esos dos men�s escond�an un significado pol�tico y lo que era un plato de comida se convirti� en una de las pruebas que se presentaron en el juicio por �traici�n�, impulsado por el Gobierno en respuesta al Congreso. �Marcamos el camino para una nueva Sud�frica, y fue una gran bofetada al Gobierno. Demostramos que nunca aceptar�amos el apartheid y que seguir�amos luchando. La Carta de la Libertad fue una fuente de inspiraci�n�, conclu�a este testimonio. Nazio Eztabaidagunea quiso tambi�n que lo sea para los vascos. -
BURLATA
|