Javier PERALTA | Conservador del herbario de la UPNA
�Las malas hierbas nunca mueren, pero algunas son muy beneficiosas�
Bi�logo, bot�nico y profesor, Javier Peralta es responsable del cuidado del herbario de la Universidad P�blica de Nafarroa, y ha colaborado junto con la profesora Mercede Royuela en la elaboraci�n de la p�gina web de este servicio. Seg�n indica, a pesar de su nombre las malas hierbas tienen importancia como parte de la biodiversidad natural, y algunas son muy beneficiosas porque sirven de sustento indirecto para determinadas aves.
Desde el a�o 2004 este profesor trabaja en una colecci�n de flora arvense, lo que com�nmente se denominan malas hierbas. �Qu� son las malas hierbas?
Son las hierbas que crecen donde no quieres que crezcan. Por ejemplo, si est�s cultivando ma�z, el trigo, que normalmente no es una mala hierba, podr�a en ese caso ser una mala hierba. Lo que quiero decir es que el concepto es subjetivo, depende de un punto de vista humano. Es cualquier planta que interfiere con los objetivos que tienes en la agricultura. Normalmente, la mala hierba es flora espont�nea que tiende a crecer en los cultivos. Suelen ser unas plantas muy determinadas que se han adaptado precisamente para competir con ellos. Algunas son capaces de generar much�sima semilla, a veces similar al cultivo, y entonces interfieren con la recolecci�n o hacen que un producto valga menos, porque se mezclan con �l. Otras veces hacen que los cultivos crezcan menos, porque compiten por el agua o por la luz.
�Hay especies especialmente nocivas?
Hay algunas que est�n muy extendidas y producen m�s da�os. Una muy conocida en gran parte de la zona templada del mundo es la que se llama bayueca o avena loca. Tambi�n est�n las amapolas, conocidas como ababoles o mitxeleta. Las malas hierbas se suelen agrupar por cultivos, porque no es lo mismo un arrozal de Arguedas, que est� con el suelo permanentemente encharcado, en un ambiente caluroso, que un campo de cereal de la Cuenca de Pamplona o un maizal del Bidasoa.
�Existen m�todos para combatirlas, o es cierto el dicho de que mala hierba nunca muere?
Ese dicho es en parte verdad, porque las malas hierbas se adaptan bien, pero hay muchos m�todos para combatirlas y controlarlas. Uno de ellos es el control qu�mico, mediante herbicidas, que tiene ventajas e inconvenientes. Tambi�n hay de tipo mec�nico, como puede ser arar un campo para que se entierre la cosecha, o los acolchados. Por ejemplo, en la Zona Media y Ribera ponen sobre las esparragueras unos pl�sticos negros en los que se deja un peque�o hueco para que crezca la planta que interesa, y como no da la luz al resto, las malas plantas no pueden crecer. El acolchado tambi�n se utiliza en huertas y en jardiner�a. Pero adem�s de estos m�todos, tambi�n existen otros ecol�gicos.
�En este herbario se realiza alg�n tipo de investigaci�n?
M�s que investigaci�n en s� misma, lo que hace el herbario de la UPNA es apoyar a la investigaci�n de otros. Por ejemplo, a personas que trabajan en malas hierbas o en biodiversidad les puede servir para identificarlas, recolectarlas, compararlas con otras...
�Tienen alg�n tipo de utilidad las malas hierbas?
Lo de �malas� es relativo. Hay algunas que son medicinales. Otras, como por ejemplo los tr�boles de color blanco, se siembran en praderas y en ese sentido son plantas forrajeras y �tiles. Pero claro, si crecen en un campo de peras o de almendras, privan a los �rboles del agua que necesitan. Tampoco hay que olvidar la funci�n ecol�gica que desempe�an. Como han mejorado los m�todos para acabar con ellas, hay muchos lugares donde la zona que est� asociada a cultivos se va empobreciendo mucho. En tierras marginales o de media monta�a, donde los campos est�n m�s espaciados y la agricultura est� menos desarrollada, esas malas hierbas pueden servir para que se reproduzcan determinados insectos, de los cuales adem�s pueden depender ciertas aves. Es decir, las malas hierbas tienen importancia como parte de la biodiversidad natural. Tambi�n hay que tener en cuenta que hay dos tipos de malas hierbas: unas son las propias del lugar, asociadas a los cultivos de una zona concreta, y otras que han llegado recientemente de lugares lejanos, como ha ocurrido con los arrozales de Arguedas. -
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