GaraAzkenak - Paperezkoa - English Edition  |  Le Journal
EUS | ES | FR | ENG
 » PAPEREZKOA
  -Aurkibidea
  - EuskalHerria
- Jendartea
- Ekonomia
- Iritzia
- Mundua
- Kultura
- Kirolak
 » AZKENORDUA
 » ENGLISH EDITION
 » DOSIERRAK
 » DOKUMENTUAK
 » IRUDITAN
 » HEMEROTEKA
 » Produktuak
Gara > Idatzia > Iritzia > Kolaborazioak 2006-05-10
Jesús María Tomás Jiménez - Miembro de la plataforma de la Ribera Más Centrales No
«Marbellitis» en la Ribera

Son muchos los ayuntamientos que en todo el Estado español se encuentran salpicados por diferentes casos de corrupción de sus gobernantes, pero son muchos más los que están temblando por la fiebre que les produce la posibilidad de que a ellos también se les diagnostique esa enfermedad que inflama rápidamente y sin control los bolsillos de políticos y empresarios, marbellitis se llama ahora y, como ocurre con la gripe aviar, carece de vacuna efectiva para detener la infección especulativa que produce el virus que la provoca, el suelo.

Estamos hablando de una enfermedad antigua, que aparece ya con los primeros vestigios conocidos de existencia de un poder político que es drogodependiente del dinero. Los efectos de esta potente droga mezclada sin control también son conocidos. Así, cuanto más pura es su combinación, más letal puede resultar para el político o empresario que la consume, aunque bien es cierto que la mayor parte de sus consumidores suelen hacerlo sin padecer ningún efecto secundario penitenciario ni fiscal, mo-tivo por el cual suelen ha-cer ostentación pública de su adicción sin mayores problemas.

Lo que varía de un lugar a otro es la forma y la cantidad en que se consume, es decir, el fin al que se destina el suelo y la cantidad de materia prima de que dispone el político proveedor para el trapicheo. Mientras que en zonas costeras turísticas se emplea para urbanizar, literalmente, el litoral; en zonas con menos atractivo para los macrohoteles y las urbanizaciones lo que se hace es destinar el enorme potosí que encierra el suelo público para jugosos negocios industriales.

En principio, en este segundo caso, las posibilidades de que los habitantes de los municipios afectados, legítimos dueños de ese suelo público, puedan obtener beneficios con ello parece factible. Pero no suele ocurrir así porque industrializar una determinada zona o municipio puede ser tan rentable o más que urbanizar en el Levante español, sobre todo si el que tiene la mercancía con la que atraer a los clientes sabe que el que más contamina más está dispuesto a pagar para poder seguir haciéndolo.

Ejemplo de esto último es lo que viene ocurriendo desde hace algún tiempo en la Ribera del Ebro, que tiene en Castejón a su alumno más aventajado, ya que cuenta, y por duplicado, con las industrias más contaminantes de toda Navarra y donde se pretende ahora duplicar lo duplicado. En este municipio en el año 2000 se empezaron a construir dos centrales térmicas a gas de ciclo combinado de 400MW, una propiedad de Hidrocantábrico y la otra de Iberdrola. En 2002, cuando todavía no habían llegado a entrar en funcionamiento, las empresas ya estaban iniciando los trámites para ampliarlas con dos nuevas centrales de 400 Mw.

Para enmascarar los nocivos efectos que sobre la salud y el medio ambiente causa la droga de la especu- lación sin medida del suelo industrial, quienes la venden nos la presentan envuelta en la lluvia de millones que esas empresas dejan allí donde se instalan, provocando en la población el lógico, pero benigno, mareo de unos cerebros que intentan sin éxito asimilar unas cifras desorbitadas para las que no están preparados, lo que genera una sensación narcótica de bie- nestar y optimismo irracional similar, parece ser, a la de los cigarritos de la risa.

Se intenta sedar a la población con la gran inversión empresarial que se hace por cada central, que ronda los doscientos millones de euros (unos 30.000 millones de pesetas). Se la anestesia con los seicientos puestos de trabajo que puede haber en algún momento de los dos años en que tarda en construirse, evitando en lo posible decir que después sólo hay trabajo para unos treinta, básicamente personal especializado, no vaya a ser que pierdan ese punto de alienación colectiva que tanto les ha conseguido lograr. Poco o nada se dice de los ingresos que por vía de impuestos reciben los gobiernos autonómicos y los ayuntamientos de turno y que van en consonancia con la inversión. Sólo por la última licencia de obras concedida a Hidrocantábrico, el Ayuntamiento de Castejón ha ingresado 900.000 euros (150 millones de pesetas).

Pero hay otros muchos efectos que este vicio especulativo tiene y de los que no se dice nunca nada porque, si son conocidos por la sociedad, ésta puede llegar a ser consciente de la grave amenaza que para la salud y el medio ambiente provocan las centrales y reaccionar de manera muy negativa para el interés político general del capital. Por eso no es bueno que se sepa que las dos centrales actualmente en funcionamiento en Castejón han emitido alrededor de dos millones de toneladas de CO2 en 2005, el equivalente a lo que emiten en un año 500.000 coches; ni que emiten cada una 120 kg/hora de óxidos de nitrógeno, que son precursores del ozono troposférico, uno de los contaminantes más peligrosos para la salud de las personas y para la vegetación; ni que desde que funcionan las dos centrales los niveles de contaminación por ozono en la Ribera son los más altos de toda Navarra, superándose ampliamente los valores objetivos de protección a la salud y de protección de la vegetación; ni que cada central capta trescientos litros por segundo del Ebro, cantidad superior a la del consumo doméstico de todos los habitantes de la Ribera. Saber todo esto puede hacer que tanto las dos actuales centrales como las dos nuevas previstas no puedan ser presentadas ya como los proyectos que traerán un futuro más próspero a la Ribera.

Ese futuro más próspero lo será sólo para las cuentas de las empresas eléctricas, para el bolsillo de más de un político. No conviene olvidar que el Gobierno de Navarra tiene el 1 % de acciones de Iberdrola, que el embajador del navarrismo ultraconservador en Madrid tiene intereses económicos directos en una de las centrales, ya que es fundador y secretario del Consejo de Administración de Elerebro SA, empresa promotora de la primera central de Hidrocantábrico y de la ampliación que tiene proyectada, ni tampoco se debe olvidar el acto oficial que organizó Hidrocantábrico para celebrar que ya disponía de licencia municipal de obras para construir su nueva central, al que asistió la plana mayor autonómica y local del PSN, puesto que algún sacrificio público de- bían hacer por sus anfitriones, y para eso no hay na- da mejor que la clásica y ridícula foto de político con traje y casco.

Todas estas razones son más que suficientes para decir no a este tráfico especulativo industrial que atenta contra nuestra salud y nuestro entorno. -


 
Inprimatu
...Albiste gehiago
Euskal Herria
Euskal Herriko Gazteriaren Kontseilua es ya una realidad
Iritzia
Zuhaitz adaxka gazteak
Jendartea
Inmigrazio Legearen kontrako kolektiboa abian
Mundua
Nazioarteko boikotak dagoeneko Gazako lau gaixo palestinar hil ditu
Jendartea
Operación policial contra Forum Filatélico y Afinsa
Kirolak
McEwen aprovecha la ausencia de Petacchi
Euskal Herria
Batasuna insta a cerrar el diálogo informal para abrir la fase de resolución
  CopyrightGara | Kontaktua | Norgara | Publizitatea