AUSTRALIA 3
JAPON 1
BILBO
Japón aparcó sus cualidades futbolísticas durante la segunda mitad encerrándose en su campo y aunque casi logra salir indemne, en los últimos cinco minutos Australia sacó provecho a su particular harakiri. El conjunto dirigido por el brasileño Zico rozó el éxito en su estreno en Alemania, pero su nefasta capacidad para defenderse en los balones por alto le condenó.El suicidio nipón comenzó cuando se olvidaron de su buen manejo de la pelota en el centro del campo para romper los esquemas de los canguros y continuó con un error al salir a despejar un saque de banda Kawaguchi en el minuto 85. El portero cuajó un encuentro excelente hasta esa jugada que propició el empate de Cahill. Fue el principio del fin de los asiáticos que se quedaron hasta sin el punto después de que Cahill y Aloisi marcaran otros dos tantos más.
El encuentro estuvo repleto de intensidad y los dos conjuntos mostraron su particular concepto futbolístico: velocidad y toque japonés contra fuerza y juego directo de los socceroos. El estilo inglés de los australianos terminó por salir vencedor, pero sufrieron ante la superioridad técnica en el centro del campo de Nakamura Hiddink colocó a Grella encima suyo y le propinaba una patada cada vez que se le escapaba y Nakata, bien acompañados por los rápidos movimientos de Yanagisawa y Takahara arriba. Además, los japoneses se adelantaron gracias al regalo de Schwarzer que se tragó un centro de Nakamura.
Triunfo de la fuerza física
Australia, por su parte, respondía buscando con insistencia a Viduka. Su fortaleza física causó problemas a los zagueros nipones y suyas fueron las mejores ocasiones del primer tiempo. Bresciano también aportó desde el centro del campo, pero ambos se encontraron con Kawaguchi.Al final, la mayor insistencia ofensiva y los acertados cambios de Hiddink terminaron por dar resultado. Cahill y Aloisi se convirtieron en los héroes de la remontada tras salir desde el banquillo ante un conjunto japonés que pagó cara la falta de envergadura de sus jugadores al facilitar el juego de los australianos.