GaraAzkenak - Paperezkoa - English Edition  |  Le Journal
EUS | ES | FR | ENG
 » PAPEREZKOA
  -Aurkibidea
  - EuskalHerria
- Jendartea
- Ekonomia
- Iritzia
- Mundua
- Kultura
- Kirolak
 » AZKENORDUA
 » ENGLISH EDITION
 » DOSIERRAK
 » DOKUMENTUAK
 » IRUDITAN
 » HEMEROTEKA
 » Produktuak
Gara > Idatzia > Jendartea 2006-09-19
Oficina espacial de objetos perdidos
La basura espacial a la que en ocasiones aluden los expertos en el espacio exterior no sólo se compone de fragmentos de cohetes, sondas o satélites, sino que también podemos encontrarnos con el guante perdido por un astronauta del Gemini 4 o bolsas de basura que los soviéticos tiraban desde la estación Mir.

Son las 19:45 horas, tiempo universal, del 3 de junio de 1965. Estamos en el interior del Gemini 4 orbitando el planeta Tierra. El astronauta Ed White ha abierto su portilla y se dispone a realizar la primera actividad extravehicular de la historia de la exploración espacial estadounidense. Para propulsarse fuera de la cápsula, usa una especie de sifón de oxígeno. Durante los próximos 23 minutos, White se pasea por el espacio y es fotografiado desde la nave por James McDivitt. Sin embargo, transcurridos tres minutos, la pistola propulsora de White se agota y debe contorsionar su cuerpo para moverse en el espacio. En la ingravidez espacial no hay suelo en el que apoyarse para caminar. Así que si ves salir de la cápsula uno de tus guantes y alejarse de ella, no es tan sencillo como correr hacia él y cogerlo. El guante de Ed White se convirtió en la primera prenda humana puesta en órbita. Un año después, el 18 de julio de 1966, durante la misión Gemini 10, el astronauta Mike Collins podría haber iniciado la era del espionaje vía satélite, sino fuera porque la cámara que puso en órbita al perderla, tenía disparador manual».

Esta curiosa historia nos la narra Víctor R. Ruiz, experto astrónomo y autor de varias páginas personales en internet que tienen que ver con el vasto mundo del espacio exterior. Viene a cuento de que los astronautas del ‘‘Atlantis’’ que trabajaron hace unos días en el ensamblaje exterior de la Estación Espacial Internacional (ISS), a casi 400 kilómetros de altitud con respecto a la Tierra, volvieron a perder un segundo tornillo ­«estoy buscándolo por si está flotando», informó el astronauta Steve MacLea al control de misión­, después de que el día anterior, en un paseo similar, extraviaran otro tornillo y una arandela, piezas que salieron flotando por encima de la cabeza de una de las integrantes del grupo.

La realidad es que esta basura espacial puede ser peligrosa si impacta con las paredes de la ISS o con los propios astronautas, cuyos trajes podría desgarrar. Sin embargo, lo ocurrido no son casos excepcionales, pues la historia de la exploración espacial tiene un largo historial de objetos perdidos. En julio pasado, sin ir más lejos, los astronautas del transbordador ‘‘Discovery’’ perdieron una espátula de 35 centímetros de largo.

Víctor R. Ruiz conoce bien esta peculiar faceta de la aventura espacial, donde ahora son los estadounidenses quienes «pierden» los más variados objetos en la ingravided espacial, pero en un tiempo lo fueron también los cosmonautas de la antigua URSS, y aquellos, en demasiadas ocasiones, no los perdían, sino que los tiraban.

«Para originales, los soviéticos. Durante sus misiones Soyuz y Mir, usaban las caminatas espaciales para deshacerse de los excesos de equipaje. Así, dejaron flotando a la deriva un traje espacial ORLAN, obviamente, sin ningún cosmonauta dentro. De hecho, eran aficionados a dejar perdido el espacio en el sentido más guarro de la palabra: durante la primera década de vida de la Estación Espacial Mir, pusieron en órbita unos doscientos objetos, la mayoría bolsas de basura».

La mayor parte de la basura espacial orbita a baja altura y retorna en la atmósfera terrestre en pocos meses. «Pero el resto de objetos, a varios kilómetros por segundo, son proyectiles de inmenso poder destructivo, que ponen en peligro la vida de los astronautas y la integridad de los ingenios espaciales», recuerda este experto.

Por ejemplo, en 1996 el satélite francés Selene perdió varias de sus partes al colisionar con un trozo de basura del tamaño de una maleta. Por fortuna, las agencias espaciales están concienciadas del problema y, actualmente, la basura de la Estación Espacial no se tira por la ventanilla, como en el caso de la Mir, sino que es recogida por las cápsulas Soyuz y devuelta a la Tierra.

El Instituto de Astrofísica de Canarias cuenta en el Observatorio del Teide con un telescopio dedicado a controlar la basura espacial. Pues bien, se calcula que existen entre 70.000 y 120.000 fragmentos más pequeños de un centímetro que escapan a los telescopios que controlan la basura espacial y suponen un riesgo para andar por ahí fuera. Y si no que se lo cuenten a la nave europea Eureka, que a su regresa a Tierra, en 1994, se vio que tenía más de mil pequeños impactos. -

GASTEIZ


 
Inprimatu
...Albiste gehiago
Iritzia
NDF: erreformak ez dira nahikoa
Euskal Herria
Ezker Abertzalea insiste en que la mesa de partidos es la única salida al bloqueo actual
Euskal Herria
La Sala incorpora a un «perito» que no había asistido antes
Ekonomia
Acusan al FMI y al BM de favorecer el aumento de la pobreza
Mundua
Prosiguen las protestas contra el Papa en el mundo musulmán
Mundua
Sozialdemokratak, Suediako Gobernutik kanpo
Kultura
El convento de Santa Teresa serála atalaya de la historia de Gipuzkoa
Kirolak
La encrucijada de Lamikiz y su Junta
Jendartea
Interior vuelve a ocultar la muerte de un preso en una cárcel vasca
  CopyrightGara | Kontaktua | Norgara | Publizitatea |  rss